Comunidad internacional sigue enviando ayuda humanitaria a Haití tras terremoto.

En menos de tres semanas, los niños haitianos regresarían a clases presenciales, a saludar a los compañeros que no habían visto desde hace meses debido a la pandemia. Sin embargo, eso es ahora poco probable que suceda a corto plazo, debido a los daños que las escuelas han sufrido tras el terremoto en Haití del fin de semana pasado.

De acuerdo con los últimos reportes de la UNICEF, 94 de 225 escuelas del departamento Sur están completamente destruidas o con daños parciales, y aún falta verificar la situación en la que quedaron el resto de los centros educativos en zonas como Nippes y Grand´Anse.

Además, todavía siguen atendiéndose las acciones de rescate de las personas desaparecidas, las cuales pueden sumarse a los dos mil 189 muertos o a los nueve mil 900 heridos que el día de ayer registró la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

Al darse conocer esta situación, además de las lluvias que dejó a su paso la tormenta tropical Grace, fue el gobierno de Estados Unidos uno de los primeros en ayudar al país caribeño con el envío de personal del Departamento de Rescate, la entrega de dos mil equipos de higiene, y la preparación de comida caliente a más de tres mil personas.

Otro de los Estados que colaboró en seguida fue México, al enviar 19 toneladas de ayuda humanitaria, como alimentos enlatados y medicamentos, y Cuba, con la asistencia de 253 médicos a los lugares más afectados.

Por su parte, Naciones Unidas informó que seguirá enviando atención médica, agua potable y refugios de emergencia.

“Mi mensaje al pueblo de Haití: No están solos. Estamos a su lado en estos tiempos difíciles. La ONU continúa ayudando a los afectados por el mortal terremoto del sábado con ayuda humanitaria”, dio a conocer António Guterres, secretario general la ONU.

Y aunque este tipo de muestras solidarias por parte de la comunidad internacional han sido bien recibidas por el gobierno haitiano representado por el primer ministro Ariel Henry, la doctora Ismene Ithaí Bras Ruiz, académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, opina que eso no es suficiente.

Para ella, además de la ayuda temporal, un país como Haití con una situación vulnerable en términos sociales, económicos y políticos requiere otro tipo de respaldo para saber desarrollarse.

“La comunidad internacional me parece que sí ha hecho esfuerzos, pero no hacia la dirección de fortalecer las capacidades de Haití en los términos más importantes, y esto lo comento porque alguna vez trabajé en Naciones Unidas, y lo que se observaba era que llegaba mucha ayuda, pero en realidad no había participación, por ejemplo, de inversiones sustantivas que permitieran generar empleos, educación, estabilizar el nivel de vida de los haitianos”, detalla.

De acuerdo con ella, debido al tipo de respaldos a corto plazo que reciben, el país fue acostumbrándose a las ayudas temporales, cuando lo que debería pasar es que el gobierno y la comunidad internacional trabajaran juntos para conseguir un escenario que favorezca mucho más al país.

“Es importante hacer un planteamiento, una hoja de ruta para que Haití se fortalezca en términos de atracción de inversiones, probablemente más cercano al turismo, pero también buscar estabilidad social para que las personas no decidan migrar a otros países; y en el caso de desastres naturales, puedan hacerle frente”, agrega.

El papel del primer ministro  de Haití

Antes de que el sismo de 7.2 grados Richter destruyera más de 80 mil casas y dejara sin vida a miles de haitianos, el país estaba viviendo una de sus crisis políticas más fuertes al enfrentar el asesinato de su presidente, Jovenel Moïse.

Tras su partida, fue Ariel Henry quien tomó posesión como el nuevo primer ministro el pasado 21 de julio, teniendo a su lado un camino con múltiples retos, a los cuales se le sumaron los recientes desastres naturales.

Pero para que Henry pueda sacar adelante a sus ciudadanos, además de trabajar con la comunidad internacional también debe manejar el poder al interior de su Estado, algo que no pudieron controlar los anteriores mandatarios, a quienes se les pidió su dimisión por señalamientos de corrupción.

“Me parece que el ministro debe tratar de llevar a Haití al siguiente nivel y no estar esperando la ayuda internacional sólo en casos emergentes, sino tratar de fortalecer a todo el país en distintas circunstancias, como trabajar para la prevención de futuros sismos, algo que ya se ha hecho en Chile o México”, opina la doctora.

Por otra parte, respecto al control de la corrupción, ha sido el mismo primer ministro quien ayer dejó en claro que su gobierno no tiene la intensión de repetir “la historia de la mala gestión y coordinación de la ayuda que reciben”.

“Me aseguraré personalmente de que esta ayuda llegue a las víctimas reales”, compartió vía redes sociales.

En ese sentido, se espera que el funcionario sepa actuar en favor de los haitianos, con el fin de que no sólo su población salga beneficiada, sino él mismo, quien podría ganar mayor popularidad si actúa por el desarrollo de Haití.

Información. Reporte Indigo.

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