DACA, el programa en pausa para los nuevos dreamers.

Sentados en una larga mesa de madera, diferentes jóvenes inmigrantes se reunieron con la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris. Hablaron de cuán importantes han sido para el país y el gran valor que tendría el hecho de que fueran ciudadanos estadounidenses.

Esa reunión fue llevada a cabo en junio pasado, cuando no había disturbios en torno a estos adolescentes y el apoyo del gobierno hacia ellos era evidente.

Y aunque esa postura por parte de la administración demócrata no ha cambiado en las últimas semanas, la situación de los dreamers sí, luego de que el juez Andrew Hanen, del Tribunal de Distrito de Texas, pausara su futuro al frenar el programa que los ha respaldado legalmente en Estados Unidos: la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA).

El pasado viernes, Hanen declaró que esta iniciativa impulsada en 2012 era ilegal, porque necesitaba la aprobación del Congreso cuando fue creada por el expresidente Barack Obama, lo cual no sucedió ni ha ocurrido en los últimos nueve años.

Ante esto, fue el presidente Joe Biden quien aseguró que el fallo del juez era “profundamente decepcionante”, pues si bien no afectaba a los actuales beneficiarios del programa, relegaba a cientos de miles de inmigrantes a un futuro incierto.

Por ello, declaró que el Departamento de Justicia tendría la intención de apelar esta decisión para preservar y fortalecer la iniciativa, no sin antes reconocer que ésta siempre terminará dependiendo de la solución a la que se llegue en el Congreso.

“Sólo el Congreso puede asegurar una solución permanente al otorgar un camino hacia la ciudadanía para los dreamers, la cual brindaría la certeza y estabilidad que estos jóvenes necesitan y merecen”, sentenció.

Pero, aunque es cierto que una apelación o una ciudadanía le darían paz a los miles de jóvenes inmigrantes en territorio estadounidense, es poco probable que esto suceda, de acuerdo con la doctora en Relaciones Internacionales y académica del Tecnológico de Monterrey, Arlene Ramírez.

“El proceso legislativo en Estados Unidos no es tan sencillo como para que el presidente pueda llamar o pedir una apelación, sería muy raro (…) Me parece que es difícil que se pueda hacer una revisión del fallo, más bien vamos a ver si se pueden buscar apelaciones por parte de la propia ciudadanía”, menciona.

Bajo perspectiva, se espera que no sólo sean los adolescentes interesados en el programa, sino todos aquellos en contra de la decisión del juez Andrew Hanen, quienes llamen a que se haga revocable esta decisión con ayuda de organizaciones de la sociedad civil.

Pero mientras eso no suceda, el Departamento de Seguridad Nacional seguirá prohibiendo nuevas solicitudes al DACA, como informó este lunes Tracy Renaud, directora interina del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS).

“De conformidad con la orden del 16 de julio de 2021, el Departamento de Seguridad Nacional tiene prohibido conceder solicitudes iniciales de DACA. Sin embargo, todas las personas cuyas solicitudes fueron concedidas antes de esta decisión tendrán y seguirán siendo elegibles para renovar su programa”, confirmó.

El otro camino de Biden para el DACA

Al percibir que es poco probable que el fallo en contra del DACA se revierta y que el Congreso tarde un largo tiempo en discutir la situación de los jóvenes migrantes, el presidente Biden podría optar por otras opciones que lo favorezcan.

Entre esas vías, está crear una nueva política migratoria bajo la cual su administración lance otro programa que beneficie a los allegados a su país desde la infancia.

“Lo que me parece que va a ocurrir es que Biden aprovechará la oportunidad para ofrecer un plan alternativo que vaya más perfilado a una política migratoria, porque la realidad es que en Estados Unidos no ha habido una política en esta materia definida por el poder Ejecutivo desde el último periodo de Barack Obama”, asegura al respecto la doctora Ramírez.

Además, agrega que, de tomar esta vía, el presidente tendría una salida fácil que no sólo beneficiaría a los dreamers en cuestión legal, educativa y sanitaria, sino que lo deslindaría totalmente del gobierno de Obama.

De ese modo, se prevé que, en caso de no ver una respuesta contundente por parte del Congreso, el jefe de Estado, con el apoyo de su vicepresidenta, decida emprender un nuevo camino.

Por otra parte, de quien se necesita otro plan es del gobierno mexicano, el cual deberá responder por todos los jóvenes que decidan retornar al país tras el fallo del juez Andrew Hanen.

“México no está preparado, ni lo ha estado, para recibir a los migrantes retornados, porque sí hay muy buena posibilidad de que en algunos casos esto suceda; entonces, México debe tener un plan o una estrategia, y en ese sentido sería interesante conocer la postura del presidente”, dice la internacionalista.

Por el momento, sólo ha sido Roberto Velasco Álvarez, jefe de la Unidad para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores, quien ha asegurado que el país azteca lamenta la decisión del fallo contra el programa DACA, y que se le brindaría protección y asistencia consular a las personas beneficiadas de esta iniciativa.

Información. Reporte Indigo.

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