El plan B de Colombia para la crisis financiera.

El gobierno de Colombia sigue en busca de una solución, de un plan que le permita salir de la crisis financiera que le dejó la pandemia por COVID-19.

El pasado domingo 2 de mayo, así lo aseguró el presidente Iván Duque, luego de renunciar a un proyecto de reforma tributaria que le ayudaría a recaudar un aproximado de seis mil 294 millones de dólares.

Esa propuesta se dio por terminada debido a que, por cuatro días consecutivos, el proyecto provocó protestas y movilizaciones en las principales ciudades de Colombia, como Bogotá, Medellín y Cali.

306 lesionados civiles se registraron en las protestas.

Según el Ministerio de Defensa, al día de ayer se habían registrado 306 personas heridas debido a las manifestaciones, así como 522 policías.

Dichas protestas estaban en contra de que el proyecto de reforma tributaria buscara, entre otras cosas, cobrar impuestos a la renta e imponer el cobro del IVA a productos de consumo básico, como el agua, la luz y el gas; a los servicios funerarios, y a objetos electrónicos como las computadoras.

Y aunque el presidente Duque eliminó esos puntos para avanzar con el plan, tanto las críticas como las movilizaciones no se lo permitieron.

“Le solicito al Congreso de la República el retiro del proyecto radicado por el Ministerio de Hacienda, y tramitar de manera urgente un nuevo proyecto, fruto de los consensos y así evitar incertidumbre financiera”, declaró Duque, desde la Casa de Nariño.

Hora después, fue el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, quien dimitió de su cargo, asegurando que su continuidad en el gobierno dificultaría la construcción rápida y eficiente de los consensos necesarios.

Así, el presidente Duque anunció que sería José Manuel Restrepo, actual ministro de Comercio, el reemplazo de Carrasquilla.

Al respecto, Fernando Neira, del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) de la UNAM, asegura que este suceso no fue más que la crónica de una reforma fallida que nació mal, pues fue impuesta por parte de un sector político y económico para verse beneficiado.

“Nació mal, porque fue una idea para pretender conseguir recursos y pagar los préstamos que ha hecho el mismo gobierno al Fondo Monetario Internacional y al Banco Interamericano de Desarrollo; nació mal, porque fue el resultado de una falta de visión política, porque no fue consensuada con los diferentes sectores sociales, ni al interior del Congreso”, admite.

522 policías salieron lesionados en las manifestaciones.

Bajo esa perspectiva, el académico sostiene que el problema con la nueva propuesta es que el presidente ya perdió políticamente, pues el proyecto original fue una derrota muy fuerte para él como gobernante, para el Ejecutivo, y para el sector político de extrema derecha que representa.

“La decisión de Duque no necesariamente habla bien (de él), sino de que hay una presión social muy fuerte (…) Y evidentemente una reelección de su parte ahora va a ser más difícil por el tema de la pandemia y del manejo de la misma”, detalla, por su parte, la doctora Ismene Ithaí Bras, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM.

La nueva reforma de Colombia

El pasado domingo, durante su conferencia en la Casa de Nariño, el presidente Duque enfatizó que, para el próximo proyecto de reforma tributaria, no se contemplará el cobro al IVA de productos básicos, ni el aumento de los impuestos a la renta.

A su vez, consideró el apoyo de líderes de partidos políticos, de la sociedad civil, de alcaldes y de gobernadores, para lograr financiar su plan “sin afectar a la clase media ni a los más vulnerables”.

Para la doctora Bras, esa es probablemente la mejor opción por parte del gobierno, pues en lugar de presionar a las clases bajas, puede acudir también a los servicios financieros, a la banca.

En ese sentido, la académica admite que sería importante que el gobierno considere la ayuda de los municipios, aprovechando que Colombia tiene una buena gestión municipal. “No hacer uso de sus recursos directamente, sino vigilar que sean manejados de manera correcta”, asegura.

Por su parte, el profesor Fernando Neira considera que, para recolectar el presupuesto que se requiere, es esencial que se le empiecen a cobrar impuestos a grandes empresarios y multinacionales.

De ese modo, se espera que próximamente la administración de Duque anuncie cómo estará constituido el nuevo proyecto de reforma tributaria, no sin antes discutirlo con todos los sectores de su gobierno.

Información. Reporte Indigo.

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