Niño con ‘mal en sangre’ llevó a su bisabuelo a vacunar en carriola.

En los hermanitos Javier y José de 10 y 6 años de edad cayó la responsabilidad de llevar a vacunar a su bisabuelo, don Victorio García, de 76 años de edad, pero al ver la dificultad que tiene para caminar, se les ocurrió llevarlo en la carriola de la familia y que ellos mismos utilizaron.

“Le dije a mis chamaquitos que me llevarán porque yo no puedo caminar mucho. Entonces, el más grande me respondió: ‘lo llevo en la carriola y nos vamos’. Órale pues, les dije”, relató Victorio García.

“Nos fuimos caminando, caminando… ya hasta que por ahí me dijeron: ‘súbase usted a la carriola para que lleguemos más pronto’”, agregó.

“Mi abuelo iba agarrándome, de acá, de mi hombro. Se cansó… descansó y yo puse el freno. Como aquí trae los frenos –mostró en la carriola–, son dos, le pisé y no más se frenó la carriola. Y de ahí se me ocurrió la idea de quitarle el freno y quitárselo. Se subió mi abuelo para ver si podíamos empujarlo entre yo y mi hermano. Y empezamos hacer así pues”, comentó el niño Javier Alejandro.

El trayecto fue de más de un kilómetro.

En el acceso principal del punto de vacunación de San Isidro Monjas, un ciudadano de Xoxocotlán, Oaxaca, captó con su la cámara de su celular el padecer de los adultos mayores que viven en pobreza y desean vacunarse contra la covid-19.

“Le preguntó al niño la gente encargada de la vacunación por parte del gobierno federal: ‘¿tú, lo traes?’. ‘Sí’, dijo. –le cuestionaron– ‘¿Y tú mamá?’”, señaló Vicente Ríos.

El pequeño Javier hizo saber a los encargados de vacunación que se había quedado al cuidado de su hermanito.  

“Ver a un niño de seis años, que era quien acompañaba a su hermano de 10 años, llevando a su abuelo a vacunar, pues fue un momento que causó ternura que causó compasión”, señaló Vicente Ríos.

Estos niños viven en cuarto de lámina y madera con papá, mamá, sus dos hermanos y su bisabuelo.

El papá de los pequeños es albañil y gana mil 400 pesos a la semana; su mamá trabaja en un estacionamiento y con las propinas junta 120 pesos al día.

“Yo hubiera querido estar para poder llevarlo, pero me tocó trabajar”, expuso Óscar Delgado, padres de Javier Alejandro y José Fortino.

Lo más loable del niño Javier Alejandro es que a pesar de su enfermedad está al cuidado de su bisabuelo.

A Javier le diagnosticaron “púrpura trombocitopenia. Es una enfermedad de plaquetas bajas… pero cuando se desangra feo y no para es cuando hay que moverse”, contó Nancy García, mamá de Javier Alejandro y José Fortino

“¿Y él (Javier) no va a la escuela?”

“No –respondió Nancy– Por por la misma enfermedad, él nomás estudió primero de primaria y medio año de segundo”.

Por el video que se difundió en redes sociales el DIF de Xoxocotlán le regaló una silla de ruedas a don Victorio, en la que irá a recibir su segunda dosis.

Información. Periódico Excélsior.

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