Política de América fragmentada y polarizada.

Los países en América, desde Estados Unidos hasta Argentina, están fragmentados. La mayoría de las naciones se encuentran divididas respecto a las políticas emprendidas por los diferentes líderes, situación que se ha agravado por la respuesta de algunos ante la emergencia sanitaria.

Esta polarización es evidente entre los seguidores y detractores del presidente Donald Trump, en Estados Unidos, pero no es el único. En el mismo caso se encuentran los presidentes de Brasil, Chile, Colombia, Argentina, Venezuela y México.

En Estados Unidos los ciudadanos salieron a votar el pasado 3 de noviembre para elegir a su próximo presidente y los resultados de esta elección, que hasta ahora apuntan a que la Casa Blanca será demócrata, tendrá repercusiones en la región, dado que la tendencia del cambio de corriente política en el poder podría replicarse en otros países en donde el voto de castigo sería una constante en las elecciones intermedias.

“La región está inmersa en su peor crisis. Llega a una nueva normalidad política en donde se pondrá a prueba a las instituciones democráticas” Carlos Malamud Investigador del Real Instituto Elcano.

En la mayoría de los países la ciudadanía ya había puesto una soga en el cuello de algunos gobiernos y sus representantes, mientras los países se ubican como el centro de la epidemia por COVID-19, que sin duda, ha dado un giro a la opinión respecto a los líderes debido a las estrategias que han emprendido para mitigar los contagios, sin mucho éxito.

En junio pasado la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertaba que Latinoamérica se ubicaba como el epicentro de la pandemia, mientras que Estados Unidos era la nación con el mayor número de casos confirmados. Esta situación poco ha cambiado desde entonces.

Estados Unidos supera los 9.5 millones de contagios acumulados de COVID-19. En el continente, Brasil está en segundo sitio con 5.5 millones de enfermos, seguido de Argentina con 1.2, Colombia con 1.1 y México con 943 mil, de acuerdo con los datos del monitoreo que realiza la Universidad Johns Hopkins.

La pandemia ha ocasionado que la ciudadanía enfrente la incertidumbre en la economía, el deterioro social y la ausencia de agendas consensuadas por las fuerzas políticas en los países en donde se han realizado elecciones presidenciales, como es el caso de Estados Unidos y Bolivia, el plebiscito para dar paso a la redacción de una nueva Constitución en Chile, o en el caso de Brasil, las próximas elecciones intermedias que se desarrollarán el 15 de noviembre.

Comienza a delinearse el panorama de 2021 con miras en los comicios presidenciales en Ecuador, Perú, Chile y Nicaragua

Polarización política de América

La polarización entre líderes de derecha e izquierda, que no son hegemónicos en la región, se ha polarizado en la última década. La respuesta de la ciudadanía se ha presentado en forma de voto de castigo, lo cual tampoco ha garantizado la unificación de políticas públicas que permitan dar pasos hacia la pacificación política.

A esto se añade que, con la pandemia y el alargamiento de las medidas de confinamiento para evitar los contagios de coronavirus, algunos gobiernos han tomado el estandarte de la estrategia sanitaria para echar a andar políticas que les han permitido evitar las manifestaciones por el malestar social en Chile.

En Estados Unidos y Bolivia, los nuevos líderes del gobierno Federal enfrentan el reto de dar paso a la reconciliación de la sociedad, sin embargo, tampoco será un proceso que terminará en una administración. No obstante, los presidentes tendrán que apropiarse de la idea de un gobierno “para todos”, aunque luzca como una idea lejana y, en algunos casos, utópica.

América Latina experimenta algunos gobiernos autoritarios, autócratas, populismo, pero sobre todo, una desvalorización de los partidos políticos como entidades democráticas, y es por ello que los jugadores, desde el Legislativo hasta presidentes, deberán poner fin a discursos extremistas, como los que continuamente emiten algunos líderes, como puede ser el caso del mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, o de Jair Bolsonaro en Brasil.

Para Malamud, las elecciones intermedias de Brasil, en las cuales se elegirán alcaldes, serán un termómetro que permita medir el descontento o la aprobación de la administración de Bolsonaro y si hay oportunidad para el regreso del Partido de los Trabajadores al poder.

En tanto, con el cierre de este año, marcado por la pandemia, comenzará a delinearse el panorama político de 2021 con miras en los comicios presidenciales en Ecuador, Perú, Chile, Nicaragua y Honduras, y los procesos intermedios en México, El Salvador y Argentina.

En las próximas jornadas de elecciones se mantendrá el clima de polarización en las agendas políticas al interior de los países, lo cual generará jaloneos entre los diferentes actores en cada nación.

“En los próximos procesos electorales persistirá el marcado voto de castigo a los gobiernos, salvo en Uruguay y en El Salvador, por los problemas políticos e institucionales, a los que se ha unido la mala gestión de la pandemia y el agravamiento de la situación económica y social” Carlos Malamud Investigador del Real Instituto Elcano.

“Esta mezcla alimenta los sentimientos preexistentes de frustración de expectativas que han definido la situación en la región desde 2013 y que explican este voto de castigo”, puntualiza el investigador.

Información. Reporte Indigo.

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